miércoles, 25 de mayo de 2016

PREGUNTAS DIFÍCILES!!!

Algunas mamás me han preguntado hace poco qué hacer cuando los niños y niñas hacen esas preguntas que las sonrojan o a las que no saben cómo responder... Y les prometí que escribiría inspirada en ellas (en realidad es muy sencillo y breve), ya que es muy común que nuestros chicos aparezcan con ellas y que no tengamos ni idea de qué hacer... 
Sin importar el tipo de pregunta, el centro de todo siempre es el mismo... papá y mamá no saben cómo o qué responder, y tampoco quieren quedarse sin decir nada. Ante esta situación, algunos eligen hacer casi una maestría en el tema de la pregunta para saber qué responder, otros responden lo primero que se les ocurre, otros la trasladan... "pregúntale a...", y en todos, todos, todos, queda la duda, ¿respondí bien o no a la pregunta?
Generalmente, las preguntas de los chicos se relacionan con: 
- Sexualidad 
- Muerte 
- Divorcios 
- Injusticias sociales 
- Sentimientos de las personas
- Sustancias psicoactivas 
- Temas espirituales 

Antes de dar ideas, quiero que comprendas que como padres nos conviene que sea a nosotros a quienes nos pregunten primero, pues con los niños y adolescentes aplica aquello de "El que pega primero, pega dos veces", es decir, tu vas a dar la primer respuesta y esa es la que más va a pesar en ellos, la que va a quedar grabada, y luego a partir de esa, van a modificar, agregar, quitar, etc., pero la primer respuesta es la que más vale. Así que agradece que la primer fuente de información seas tu y no los amigos, la televisión, internet, etc. 
Lo siguiente que te pido que tengas en cuenta, es que lo más malo es no decir nada! Se vale decir NO SE, voy a averiguar y te respondo, o ¿Qué tal si investigamos juntos?, pero intenta no quedarte callado!
Con respecto a la pregunta como tal, no podría darte respuestas exactas, pues cada uno es diferente y hay tantas posibilidades de preguntas como niños en el mundo, lo que si te daré es una pequeña guía de lo que deben contener: 
1. Cortas. Hay una regla de oro cuando te diriges a un niño y es que utilices pocas palabras, porque ellos, después de 15 segundos ya no atenderán tu respuesta, a no ser que les quede una duda o que quieran saber más sobre eso mismo. Organiza tu respuesta para que sea corta y entendible, no necesitas un tratado ni términos raros. 
2. Digeribles. No le des un plato de fríjoles a un recién nacido! Si tu hijo tiene 5 años y te pregunta de sexo, solo responde exactamente lo que te pregunta, no le des de más, no llegues hasta hablarle de coito y métodos de planificación, etc. Dale lo que necesita. Dale un dulce, no el paquete entero porque puede atrancarse. 
3. Honestas. Lo que sea que le digas, que sea verdad, porque ellos tienen sus propios medios de verificación. Si descubren que tu les has mentido, entonces perderás la credibilidad y es difícil de recuperar. 
4. Suficientes. Esto no va en contradicción con la idea de que sean cortas. Cuando te sugiero que sean suficientes, estoy hablando de que no queden dudas con respecto al tema específico. Es importante finalizar preguntando, ¿Entiendes? ¿Tienes otra duda?. El propósito es que no queden vacíos o cosas sin resolver.  
5. Deja el miedo y la prevención. No te vayas al extremo de pensar que tu hijo está preguntando sobre un tema porque está haciendo cosas terribles o ha visto algo impresionante. Por supuesto, después de responderle, pregúntale por qué hace la pregunta y entérate de lo que pasa, pero no muestres terror ni asombro, eso los previene y pueden sentir temor de preguntarte algo después. 

Como puedes ver, la tarea siempre es de papá y mamá, porque son y deben ser la voz cantante para sus hijos. Y, si tienes alguna pregunta en especial, no dudes en contarme y con todo gusto te ayudaré de manera personalizada. 

Un abrazo, 

LUZ NERY CORTÉS G. 
Coordinadora Liceo Montessori Home&School
Terapeuta/Maestra Reiki


miércoles, 18 de mayo de 2016

MAMÁ, TENGO MIEDO!!!

Una de las emociones o expresiones que se presentan en los niños es el miedo.
Los hay de muchas formas y tamaños; algunos temen a la oscuridad, a los relámpagos, otros a la soledad, a un animal, a un monstruo debajo de la cama y en fin... a una gran variedad de cosas y fenómenos. 
Los padres se preguntan el motivo de ese miedo e intentan a su mejor modo, ayudar a sus hijos a "superarlo" y quitarles el miedo, pero en realidad son pocas las veces que funciona y casi siempre pasa lo contrario y es que el miedo crece y crece o al menos, no abandona al chico o chica. 
Afortunadamente ya no estamos en la época de la chancleta, porque de lo contrario, haríamos lo que nuestros padres practicarían... "quitarle la pendejada" a punta de chancleta o de lanzarlo a vivir lo que más teme. Afortunadamente, somos padres más conscientes y entendemos que esto puede empeorar la situación y comprendemos que podemos buscar información y apoyo para avanzar. 

Creo que por ser un tema tan extenso y un poco desconocido, habría mucho por decir, sin embargo, en esta nota empezaré por lo más general y una parte de lo que significan los miedos. 
Antes que nada, reconozcamos que el miedo es generador de una gran cantidad de emociones nada positivas y que es en esencia el lado contrario al amor, es decir, si hay amor, no hay miedo. En palabras aplicadas al tema, podría resumirte que el miedo es la ausencia o falta de convicción que te da el amor, del amor nace la confianza, la fe, la certeza, la seguridad, y cuando hay miedo, es porque alguno de esos componentes falta. Ejemplo: El niño que tiene miedo a la oscuridad, teme que en la oscuridad pase algo, que se le aparezca algo, le tiene miedo a lo desconocido o no visible que hay en esa oscuridad, pero si su papá en quien confía mucho, está a su lado, ya no va a temer tanto, porque se siente seguro, protegido. En ese orden de ideas, lo primero que te propongo es: 
* Define cuál es específicamente el miedo de tu hijo y descubre cuál es la ausencia (confianza, compañía, etc)
Por otro lado y para que sigamos comprendiendo, no podemos confundir el miedo con la desconfianza o la duda por ejemplo, pues son situaciones diferentes. Un bebe de menos de un año de edad, que no quiere irse con un desconocido, no tiene miedo, tiene desconfianza! En conclusión, no siempre es miedo, sino una manifestación propia de la edad, y de acuerdo a la edad, pueden desconfiar, o no querer hacer algo, como cuando no quieren bañarse y no es por miedo sino por falta de ganas de. Así que, por favor revisa... 
* ¿La idea de que tiene "miedo" es tuya o de él/ella realmente? Él puede manifestarte que tiene miedo, pero tu puedes descubrir si es eso o no. 
Otra situación importante de revisar con el miedo, es la influencia que han ejercido papá o mamá para sentir esto. He escuchado niños que dicen: No salgo a la calle porque me podrían robar. Y al indagar con el niño, descubrimos que es papá quien ha estado repitiendo "No salgas a la calle porque pasa un loco y te roba!". Ante esto, por supuesto que el niño va a tener miedo de ser robado! Igual si le dice que un alimento le hace daño o que salir de noche lo resfría... Sucede que si le hace daño porque es un mandato de papá o mamá y su inconsciente lo acepta totalmente sin preguntar ni protestar. Todo aquello que esté en contexto de negatividad es temor. 
* ¿Cuáles mandatos de miedo le das a tu hijo/hija?
Después de descubrir la mayor cantidad de información con respecto al miedo de tu hijo, entonces pasemos a abordarlo... Ya definido, pídele que lo dibuje... Cómo sería ese miedo, de qué tamaño, de qué color, el motivo de esto es muy sencillo... cuando tu conoces algo, baja el temor, la incertidumbre. Y vas más profundo: 
* ¿Cómo es? ¿Qué lo pone grande? ¿Qué lo hace débil? ¿Qué lo hace tierno? etc...
Así podrás ayudarle a que lo maneje y deje de temerle. Si le teme a monstruos, es súper este ejercicio, porque incluso puedes convertir el monstruo en un amigo! 
Y por último en esta nota...
* Dale mucho de lo que le está faltando... mucha compañía, mucha seguridad, mucha tranquilidad, y jamás, jamás, jamás, los sometas a la fuerza ni al ridículo para manejar el miedo!

No te angusties, no creas que es para toda la vida, A fin de cuentas, ¿quién no ha llegado a sentir miedo alguna vez en su vida?

Un abrazo, 

LUZ NERY CORTÉS G. 
Coordinadora Liceo Montessori Home&School
Terapeuta/Maestra reiki

miércoles, 11 de mayo de 2016

ADOLESCENTE ÍNDIGO

Inicio esta entrada en mi blog con algo de preocupación y con la intención de ocuparme realmente, tomar acciones, para dejar de pensar en algo y definitivamente influir en que algo diferente pueda pasar. 
Si logro que al menos te quedes pensativo, entonces habré alcanzado mi propósito. 
Como siempre, te aclaro que esta es mi experiencia, si la tomas espero que te sirva, y sino, también. 
El tiempo ha pasado y aquellos niños y niñas que hacia el año 2000 nacieron con una energía índigo y cristal, hoy son adolescentes. Cuando estaba preparando el material audiovisual para el taller que realizaré en agosto sobre las vibraciones índigo, cristal, arcoiris y diamante, recordé varias entrevistas que hacia el año 2003 hice a algunos niños y madres en ese momento. 
Recuerdo que entrevisté a uno (jamás lo olvido!), que me preguntó: Si Dios hizo todo, ¿Quién hizo a Dios?, y me pidió que no le contara a su mamá porque podría confundirse la pobrecita! Y es que así de inteligentes son las preguntas de ellos... Ahora él tiene 20 años. Contó con el apoyo de su mamá, quien se interesó en el tema y buscó todas las formas posibles de ayudarlo a mantener la inquietud, las ganas de saber más, las ganas de transformar su mundo. Ella lo escuchaba, conversaba con él como si fuera un sabio encontrando sus respuestas, lo guiaba sin imponer, lo ayudó a encontrar la luz en él mismo. Este chico es hoy un universitario brillante, becado, estudia dos carreras profesionales a la vez, ha visitado sin mucho dinero, más de 10 países haciendo lo que cree que es su misión y se enfoca en ayudar al mundo, a la humanidad. Él lo logró porque tuvo el apoyo más importante, el de su madre que no se rindió y no cedió ante la presión del sistema educativo, de la sociedad, de las religiones, incluso de su propia familia, que le pedían que encajara o que tendría que ponerlo en tratamiento psiquiátrico. Cuando aun algunas veces encuentro a su mamá, en sus palabras, entiendo que ella "se la pilló!"
Y también recuerdo a otra... Absolutamente brillante!!! Aprendió a tocar violín sola! Solo vio a alguien tocando, lo observó y empezó a sacarle música a ese instrumento. Tenía 4 años. Hablar con ella producía una sensación indescriptible, como de grandeza, de asombro. Sus palabras siempre eran claras y muy profundas para su edad. La frase que me dijo y me dejó muda fue: "Si las personas supieran que tienen luz en ellas, no le temerían a la oscuridad, porque sabrían que la luz es más fuerte" Yo la escuché y me sentí como una tonta a su  lado, porque supe que yo misma le tenía miedo a la oscuridad! Hoy tiene 17 años... por desgracia, su mamá, su abuela, su tía, su bisabuela, no se la pillaron... Sintieron miedo, mucho miedo que esa pequeña genio que tenían en su casa, llegara a sentirse atraída por la oscuridad, que no encajara y entonces hicieron todo lo necesario para que ella estuviera en lo que ellas consideraban "luz" y dejara de hablar de oscuridad. Colegio religioso y bastante estricto, grupos religiosos, instrucción de miedo al infierno, normas de obediencia y "respeto" a los mayores, seguir las normas porque si y muchas otras cosas más a las que ella intentó (de verdad que lo intentó!!!) adaptarse, pero que no pudo...
Lo difícil no estuvo en sus primeros años, eso fue fácil!, sin embargo luego llegó la adolescencia... en cada conversación debatía, cada vez que oía de Dios, lo ponía en duda, cada vez que escuchaba de pecado, miedo, reaccionaba con agresividad... Ella se cansó de intentar encajar y terminó rebelándose ante todo lo que le significaba autoridad. El paso siguiente casi que podía adivinarse... sustancias psicoactivas, autoagresiones, deserción escolar aunque era buena estudiante. Y la relación con la familia cada vez más difícil... Hoy es madre adolescente, no tomó responsabilidad por su hija y sigue buscando en lugares inadecuados una respuesta al porqué las personas le temen a la oscuridad. La mamá me preguntaba: ¿Qué hago ahora? 

Y esa es la pregunta que ronda a los padres de adolescentes, que si con solo ser adolescente ya es algo complejo, entonces imagina cuando el chico o chica siente que es diferente y energéticamente no encaja con la vibración de nuestra sociedad de consumo, donde el ganador es el más fuerte, donde se compite por el tener, por una calificación, donde el primero es el que vale y tu autoestima es fuertemente atacada cada día... Nuestra sociedad no le brinda opciones a nuestros chicos índigo y cristal cuando llegan a su adolescencia! No hay lugar para ellos en la sociedad! Y ellos se desesperan... Papá y mamá preguntan entonces, ¿Qué hago ahora?
Y la respuesta es aún más compleja, pues resulta que los primeros que deben dar el paso somos nosotros, los padres. Tener un hijo índigo o cristal que llega a su adolescencia, es un reto gigante, es una invitación a dejar la idea antigua del poder, a estar en conexión con nuestra esencia, a vivir en coherencia, pues ellos son como aparatos de rayos X, y pueden detectar cualquier anomalía que tu intentes ofrecerle, y sencillamente no se la pasan!
Ejemplos tengo muchos, cada semana me rodeo con 35 adolescentes y es tan cierto lo que dicen... papá no es feliz en lo que hace, mamá no se siente bien consigo misma, lo único que quieren de mi es que sea el mejor, que siga el mismo patrón que la sociedad dice... Y el ser? Generalmente las familias no se enfocan en preguntarle: Y cómo te sentiste hoy en el colegio? Fuiste feliz? Le serviste a alguien? NOOOO, y no es porque seamos malos padres, es porque en muchos casos, la vibración de papá y mamá es diferente. 
La buena noticia, y al mismo tiempo tu misión, si deseas aceptarla es elevar tu nivel de vibración con ellos... seguramente ya sabes a qué me refiero, y si eres padre de un índigo o cristal, es porque tienes todas las herramientas para hacerlo, es porque estás listo para elevar tu vibración y dejar atrás el juicio, la búsqueda del tener, del poder, de la apariencia, de no ser feliz a costa de...
Si tu hijo aún no es adolescente, por favor, mira bien lo que estás sembrando en ellos, prepárate para el cambio, alista tus alas para que vueles a su lado, porque eso es lo que ellos necesitan. 
Tu adolescente índigo te está pidiendo que lo ames como es, que te acerques y te relaciones desde el amor, que le muestres desde tu experiencia el verdadero significado de la felicidad. 
Tu hijo adolescente índigo te está pidiendo a gritos que despiertes!!!

Con amor, 

LUZ NERY CORTÉS G. 
Coordinadora Liceo Montessori Home&School
Terapeuta/maestra reiki


miércoles, 4 de mayo de 2016

NIÑOS DESOBEDIENTES!!!

Los padres de todas generaciones se han esforzado en hacer que sus hijos sean buenos hijos, lo cual se traduce en responder bien, obedecer y seguir la norma. Sin embargo, es curioso que cuando le preguntamos ¿qué significa eso de obedecer?, entonces no saben definir bien. Muchos no se sienten bien con la idea real de pedir que sus hijos sigan instrucciones, pues al mismo tiempo quieren que sean líderes y que tengan su propia opinión y carácter. Otros, casi todos, esperan que sus hijos sean obedientes pero con ellos.
Me gusta contarles el significado de esa palabra mágica:
Obedecer: "Cumplir la voluntad de quien manda o lo que establece una ley o norma."
Así aparece en google.

¿En realidad quieres que tu hijo se adapte y se "trague" la idea de cumplir la voluntad de quien manda? No lo creo, y por si acaso es cierto, entonces déjame preguntarte si deseas que sea un adulto que solo siga la voluntad de otro... Realmente no lo creo! Porque la mayoría de los padres desearíamos que nuestros hijos sean sus propios jefes, que sigan su intuición, su voz interior, su corazón, que sean felices, que no traguen entero, que sepan expresar su idea, porque eso es muestra de liderazgo y eso lo deseamos todos para nuestros hijos. Así que tal vez la intención no es que obedezca, sino otra... 

Así que te voy a proponer algo corto y sencillo... enseñemos de responsabilidad más que de obediencia
Te cuento mis razones: 

1. Cuando cualquier ser humano aprende a ser responsable, entonces actúa más en consecuencia de lo que él mismo quiere o no quiere que suceda, y menos en temor a lo que otros digan o hagan. 
Me explico... si tu hijo comprende de manera responsable, la consecuencia de no bañarse, va a decidir hacerlo sin que tu se lo pidas, sin tener que obedecerte. Actuará porque es responsable consigo mismo y porque entiende la consecuencia, no por temor al "castigo". 
2. La adolescencia, esa etapa donde los chicos naturalmente no desean obedecer a sus padres, es terrible entre más insistan los padres con la obediencia. Si tu hijo (a) ha aprendido a ser responsable, va a ser mucho, creeme, muuuucho más sencillo. 
3. La obediencia genera ganas de liberarse, mientras que la responsabilidad no. Me sorprendo cuando llegan al Liceo algunos niños que vienen reprimidos y cansados de obedecer, porque ellos se sorprenden al ver que no tienen que obedecer! Claro, si deben ser consecuentes con sus actos y ser responsables, pero lo hacen sin temor porque saben que no hay sanción.

Y entonces, dirán, ¿cómo hago para que sea responsable? Y eso si que es una tarea grande para papá y mamá...
1. Elimina los castigos!!! No atemorices!
2. Fortalece las reflexiones. Cortas, sencillas, con ejemplos prácticos y extremos.
3. Mantener el amor por encima de todo! NO le quites el amor a tu hijo aun cuando estés muy molesto.
4. Se razonable!. Por un día que no coma todo el plato de comida, no pasará nada. Si es ya cotidiano, entonces explícale claramente por qué le pides algo, dale ejemplos sencillos, y escucha sus motivos. Y si se niega rotundamente sin dar ninguna explicación, hablale de las consecuencias, dejalo que decida y mantente firme en las consecuencias, naturales o un poco impuestas. Ejemplo: Te dará hambre y no podrás comer postre. La consecuencia natural es que le dará hambre, la impuesta es la ausencia de postre; mantente firme en la ausencia de postre y no lo hagas ver como un castigo.
5. Pregúntale: Qué crees que pasaría si... (si no te bañas, si rompes un vidrio, si le pegas al hermanito, si no te comes la comida...)
6. Dale opciones para elegir, no impongas una sola
7. Permítele que él mismo ponga opciones. ¿Qué propones tu? ¿Qué podemos hacer?
8. Establece acuerdos y consecuencias por no cumplirlos. Y mantente constante, la responsabilidad no se logra de un día a otro, puede tomarte meses, pero seguro que lo lograrás. 
9. Permítele que experimente las consecuencias de sus actos! No intentes evitarle el dolor ni la frustración, en su medida, ellos pueden afrontarlo y aprenderán de esto mucho más que de sermones.
10. Por encima de todo, recuerda que tus hijos tienen una vibración diferente, ellos son libres, vienen SIN MIEDO! (lo repito cada que puedo!), y por eso no quieren solo obedecer, solo seguir a alguien, porque no temen a nada. Ellos quieren razones propias y que tu llegues a las verdaderas razones.

Sembrar más responsabilidad y menos obediencia es una tarea larga, exige constancia, disciplina, amor y firmeza, tanto contigo mismo como con ellos, sin embargo, te aseguro que el resultado es fabuloso.
Puede ser difícil, a nuestra sociedad le encantan los obedientes, pero no podemos darnos el lujo de seguir el juego del poder y el temor, por nuestros hijos! ya es momento de ser conscientes, de despertar. Si lo haces, tendrás unos hermosos hijos conscientes, responsables, con un criterio propio impresionante y una inmensa capacidad para ser felices y respetuosos, porque cuando eres responsable, una consecuencia es el respeto a si mismos y a otros.

¿Te animas? Dale! Y si necesitas ayuda me cuentas!

Un abrazo, 

LUZ NERY CORTÉS G
Coordinadora Liceo Montessori Home&School
Terapeuta/Maestra Reiki

miércoles, 27 de abril de 2016

Papá y mamá en casas diferentes

En la sociedad actual, cada vez es más común, sin importar la circunstancia, los casos en los que papá vive en una casa y mamá en otra. Son pocos en realidad los niños y niñas que tienen la posibilidad de vivir con ambos progenitores en la misma casa. Y no vamos a determinar el por qué, ni si es bueno o malo, sin embargo, vamos a revisar un poco lo que sucede en el interior de los que terminan siendo el jamón del sandwich: los hijos.

Hay dos casos bien diferentes por los que papá y mamá viven en casas diferentes.
El primer caso, es el del niño que nunca ha vivido con papá, por ejemplo. Nació y se educó con mamá. Tal vez ellos nunca quisieron formar una familia. En este caso, el niño no expresa ausencias, pues no extraña lo que no ha tenido, sin embargo, si siente un vacío en él que no puede expresar ni justificar, ya que aunque no vive con papá, es posible y común, que si tenga contacto y una buena relación con este progenitor. También entra en juego lo que llaman "ausencia de rol paterno" que por supuesto es importante y necesario en la vida de todo ser humano, pero que otro hombre en su familia puede ayudar a suplir por lo menos en lo que tiene que ver con el modelo paterno y el rol (no en la sanación de la ausencia paterna!). Si el padre que no convive con el niño está de acuerdo, sugiero que le de todo el amor posible para que comprenda que aunque no conviven sus padres, si es merecedor de todo el amor de ambos. 

El segundo caso es el que claramente conocemos como "divorcio".
Como hijos, sin importar si nuestros padres se separaron o no, logramos comprender la importancia de una familia que viva en armonía para darle seguridad y estabilidad a un niño, y también sabemos que es mejor un divorcio "sano" que una familia "dañina"; sin embargo, para entender el tema como lo viven ellos, los hijos, imaginemos algo...
Tu naces y creces en un país, que tiene sus cosas buenas y no tan buenas, pero es tu país, no tienes necesidad de ir a otro lugar, solo vas si quieres visitar. Un día te notifican que tu país se acaba y ahora los departamentos serán repartidos... Si fuese Colombia, entonces unos serán de Panamá, otros de Ecuador, Brasil, Venezuela y Perú. Esto, por supuesto, te produce cierta incertidumbre, no sabes qué va a pasar y temes que no seas bien recibido, no sabes cómo te vas a sentir, te sentirás como extranjero... ¿Verdad? 
Ahora piensa en un niño... Nace y crece en una familia, su idea de estabilidad, seguridad y amor es tener a papá y mamá juntos, compartiendo diferentes momentos. El paquete va junto, para él, ante todo antes de los 10 años, no es comprensible que amor y convivencia sean dos cosas diferentes, piensa que si hay convivencia es porque sus padres se aman y viceversa... De un momento a otro, esa tranquilidad que le da vivir en una familia, se ve destruida, ya no existe porque si no hay convivencia, entonces no hay amor, ni seguridad, ni nada! Y ahora.. ¿Quién me va a amar? 
Cuando los niños nacen, les decimos y les hacemos sentir que los vamos a amar tooooda la vida, y ellos piensan ( Y es cierto!!!) que el amor es eterno. Pero, en el momento del divorcio, ellos descubren que no es así... es un impacto emocional fuerte además de la idea de ya no tener una familia. 
Vamos a imaginar que se trata de un divorcio armónico, tranquilo, en paz entre los dos padres... y no citaré aquello que tooodos dicen "se separan los esposos mas no los padres", que es cierto, pero aquí nos centraremos en descubrir lo que puede pasar con los niños. 
Primero tendré que contarte, que aunque nunca hay una edad ideal de los hijos para que los padres se divorcien, si hay unas edades pésimas... Entre los 8 y 9 años, es pésimo, pues los niños a esa edad buscan vinculación, necesitan sentirse parte de algo y lo primero de lo que hacen parte es una familia. Es una edad en la que comúnmente aparece la duda ¿Seré adoptado? es parte de su proceso, no es una alarma, es normal, pero si a eso le sumas el divorcio... uuuyyy! pobre chico! La otra edad terrible es alrededor de los 13 años, cuando pasan a la adolescencia y se desarrolla la identidad. Esta edad es poco recomendada porque cualquier adolescente no quiere identificarse con sus padres, pero si además los padres están viviendo un divorcio, entonces él no solo no se identifica, sino que los aborrece y se queda grabado ese momento de ausencia y soledad para todo el resto de su vida. 

Después de eso, tengamos en cuenta: 
1. Como en todo duelo, los niños van a tener momentos de felicidad y otros de enorme tristeza. En algunos momentos quieren estar con sus padres, y en otros no quieren verlos. Deja que pase un poco el tiempo para que descubra que sus padres lo siguen amando y los perdone. No presiones ese momento pero tampoco lo dejes para dentro de 10 años. 
2. Por lo menos el 90% de los hijos que han vivido un divorcio de sus padres, en lo más profundo de su ser, desean y tienen el anhelo de que sus padres vuelvan a estar juntos, aunque haya pasado el tiempo. Ese anhelo se destruye intempestivamente cuando uno de los padres reanuda sus relaciones de pareja... Es un momento muy, muy difícil para ellos y todo el dolor se vuelve a vivir. Ten paciencia, no presiones ni intentes forzar el afecto hacia esa otra persona que no es igual que el amor por mamá o papá. 
3. Ante un divorcio, la vida de la familia cambia, no te niegues a eso y vive y permite que tu hijo viva el periodo de adaptación a cada cambio. Nunca, nunca las cosas siguen igual, tal vez para ti si es igual, pero para ellos no. No pretendas que ellos actúen como si nada hubiera pasado. 
4. Ellos van a llamar la atención de alguna forma, están expresando su dificultad, malestar, vacío, duda, etc. Es posible que lo hagan volviendo a hacer pipí en la cama, diciendo mentiras, con malas calificaciones, peleas con sus compañeros y otros comportamientos que antes no eran frecuentes o que nunca habían presentado. En este caso, por favor, por encima de la molestia, ten paciencia y dale mucho, mucho, mucho amor. Ellos actúan así porque de alguna forma están provocando molestia en ti, están retando tu amor y en el fondo esperan que tu te mantengas amoroso y le ayudes a recuperar esa idea de amor que ellos tenían. Amor no quiere decir permisividad, puedes y debes hacer reflexiones donde siempre finalices diciéndole que lo amas mucho, mucho, mucho. 
5. Que quede claro, no asumas que lo sabe, que quede muy claro que él/ella no ha sido el motivo del divorcio. Ellos, sin importar la edad, pueden comprender lo que ha sucedido si lo explicas con ejemplos o situaciones que ya ha vivido. Permítele saber lo que tu sientes, lo que ambos padres sienten. 
6. Prepáralo para una posible reacción negativa de parte de alguno de sus padres. Explícale en sus palabras que es posible que sus padres tengan comportamientos que no sean agradables para él/ella, y que eso no quiere decir que no lo amen, sino que es un ser humano y tiene momentos difíciles también. 

En conclusión, para ellos significa un cambio de vida y más que nunca necesitan de tu amor, honestidad y compañía. Recuerda que su pequeño mundo de seguridad se ha destruido y necesitan de ti para reconstruirlo. 

Un abrazo, 

LUZ NERY CORTÉS G. 
Coordinadora Liceo Montessori Home&School
Terapeuta 

martes, 19 de abril de 2016

TU HIJO ES RARO! Aunque no lo creas.

La humanidad ha ido cambiando y evolucionando. Muchos adultos actuales pensamos que esta generación de jóvenes, adolescentes y niños está un poco perdida, notamos que no son como éramos nosotros, que sus características son diferentes. Si somos padres, lo notamos, no podemos ocultarlo y entonces llegamos a dudar del futuro que tendrán nuestros hijos, pues teniendo en cuenta que no son iguales a nosotros, creemos que no podrán alcanzar lo que a nosotros nos costó tanto esfuerzo lograr, y aunque no es el término que nos gusta utilizar cuando nos referimos a nuestros hijos, pondré el dedo en la llaga y diré hoy, que muchos padres y madres se sienten extraños pero finalizan diciendo que sus hijos son RAROS!

Yo misma tuve dificultades para admitirlo. Incluso, agradezco a Felipe Mora, quien en un intento por ayudarnos a definir los niños de hoy, me mostró que evidentemente, muchas veces al mirar a mis hijos en su forma de actuar, de hablar, pensar y sentir, se ha atravesado en mi la frase... Mis hijos son raros! (Gracias Felipe! Esta nota va a tu nombre!)
Y no hablo de raro como si se tratara de especial por discapacidad cognitiva o de cualquier otra forma; tampoco hablo de comportamientos que les impidan socializar con otros niños de su edad, hablo de esa rareza que muchos padres hemos notado y que algunas veces preocupa y otras veces hace sonreir, de esas cosas que notamos en ellos que nosotros a su edad no hacíamos, de patrones de comportamiento y pensamiento que no estamos acostumbrados a ver y que nos muestran niños multi- habilidosos, otros con altísima sensibilidad espiritual y emocional, otros nos miran como esculcando en nuestra alma y nuestros pensamientos, y otros simplemente logran educarse y aprender por si mismos como si el adulto con sus pensamientos obsoletos les estorbaran... 
No nos gusta socialmente el término "raro", pero mira estos ejemplos y dime si te gustaría que tu hijo fuera algo así... Bill Gates, Mark Zuckerberg, Steve Jobs, Steven Spielberg, Pelé... todos ellos raros, con una forma de aprender y desarrollar su talento incluso sin necesidad de la escuela. 
Estamos rodeados por ellos! No podemos escapar! Todos los hemos visto, tienen formas diferentes de comer, aprender, socializar, etc., son frágiles emocionalmente hablando, pero fuertes físicamente, Están en todas partes, en todos los estratos sociales y en todos los países... Y están allí, EN TU CASA
Llegan tantos a mi terapia, y cuando les pregunto a ellos, qué quisieras de parte de tu papá/mamá, todos, todos, todos, responden... "Que me entienda un poquito!"
Y ahora que están allí, entonces, ¿Qué vas a hacer?
Lo primero que debo aclararte, es que esto no es jamás un problema! Es un resultado de la evolución, de la nueva energía, de las nuevas necesidades que tiene la humanidad, entonces es como una tabla de salvación, no un obstáculo ni un problema. Él es así porque así necesita ser para poder alcanzar su propósito de vida, para lograr su propósito en el mundo. 
Cuando ya entiendas eso, comprenderás que tu hijo RARO es un regalo para ti, para tu familia, para todos alrededor. 
Luego, entonces podrás comprender que por lo mismo raro que es, no va a adaptarse fácilmente a ambientes tradicionales en la escuela, no va a tener los mismos pensamientos de obediencia que hace 20 o 30 años si podían aplicar, Tampoco va a ser el niño obediente y sumiso que responde "Señora?" cuando lo llaman, no va a conformarse con un "no se puede", y siempre buscará satisfacer su curiosidad. No esperes que se adapten a un colegio aunque sea el mejor, busca que el colegio se adapte a ellos. Son capaces de aprender por si mismos (en serio!) y por eso mismo ya muchos utilizan el Home schooling (educación en casa) en lugar de ir al colegio, pueden aprender lo que quieren, pero jamás lo que les obligan, les encantará lo que signifiquen retos, desafíos y movimiento, pero nunca la memorización,...Les interesa el cosmos, las galaxias, los extraterrestres, saber quién es Dios y quién lo ha visto... Y por favor, tu... papá, mamá, con todo el amor del mundo...
RESPETALO,
ACOMPÁÑALO, 
TRADUCE Y ENTIENDE SUS NECESIDADES, 
ÁMALO

Y ahora, dime, ¿tienes un hijo RARO?

Un abrazo, 

LUZ NERY CORTÉS G. 
Coordinadora Liceo Montessori Home & School

miércoles, 13 de abril de 2016

MAMÁS MIEDOSAS.

Una de las frases más impactantes que tuve en mi proceso de aprendizaje como facilitadora de crecimiento personal, fue "EL MIEDO NO EVITA, INVITA!", y agradezco a mi maestra Yadira Posso por transmitirme esta enseñanza que cada día me sirve en cantidades alarmantes. 
Veo en terapia, en talleres, en el liceo, en la obra social que desarrollamos con la fundación Líderes Constructores de Paz, en todas partes, madres que en su deseo de hacer una buena labor con sus hijos, se dejan dominar por el MIEDO, logrando que la crianza de sus hijos sea difícil, casi una tortura para ambos y que apenas puedan tener una relación medianamente armoniosa. 

Personalmente considero que hasta cierto punto, es normal, natural y sano que como madres tengamos miedo de no hacer bien la tarea con nuestros hijos, más si tenemos en cuenta que como adultos estamos llenos de heridas y bloqueos que han sido originados en nuestra infancia y que ahora nos limitan en diferentes áreas de nuestra vida, sin embargo, hay diferencias marcadas entre esta emoción que hace parte del ser humano y dejarnos invadir y actuar desde el miedo. 
Lo más interesante es que las madres que actúan desde el miedo, generalmente no son conscientes de ello, sino que piensan que es normal porque desean cuidar y proteger a sus pequeños, incluso piensan que si no lo hacen serían malas madres. Ellas (en su absoluto amor!) les dicen a sus hijos "mi bebe", aunque tengan 9 años, "mi niño" aunque tenga 18, lleva siempre medicamentos, y ropa para frío para ponerle a su hijo aunque el calor azote. Temen que sus hijos se lastimen en el brinca brinca, que se caigan si corren, que se enfermen si comen dulce, que se insolen si toman el sol, etc... Sus palabras favoritas son "No hagas", "Ten cuidado", "espérame yo lo hago". Y lo que curiosamente sucede, es que generalmente sus hijos son quienes más sufren accidentes o en el caso contrario, quienes crecen frustrados por no haber podido experimentar diferentes cosas que sus amigos si pudieron hacer. 
Por otro lado, sus hijos, en la infancia, son por lo general niños temerosos, inseguros, que sienten que todo y todos pueden hacerles daño... 
Las mamitas miedosas, son las sobreprotectoras que quieren evitar a toda costa el sufrimiento de sus hijos, pensando que así van a ser felices... Por supuesto, el resultado es que luego estos chicos y chicas son los intocables y los delicados, ellos mismos se sienten extraños y lo van a cobrar a ellas mismas cuando crezcan porque necesitan la posibilidad de vivir sus propias experiencias para aprender en su cabeza, pues como dicen las abuelas "nadie aprende en cabeza ajena". 
Teniendo en cuenta la premisa de que "el miedo no evita, invita", pensemos en las veces que estamos invitando el miedo, llamando al peligro, a la enfermedad, a los accidentes a la vida de nuestros niños y niñas con la excusa de protegerlos; reflexionemos sobre el poder y la energía que tiene la palabra de mamá en la vida de sus hijos, los antepasados decían que la maldición de una madre era súper fuerte! entonces así mismo el llamado del miedo lo es!!! 
Al final, todas las madres miedosas argumentan que lo hacen por su propio bien, sin embargo se trata de lograr un punto de equilibrio que les permita vivir este momento de su vida al tiempo que se cuidan. Recuerda que la emoción opuesta al miedo es el amor, así que es importante y necesario que pienses si deseas educar a tu hijo desde el miedo o desde el amor, porque desde los dos puntos difícilmente podrás hacerlo. 

Claves para manejar el miedo: 
1. Cree en ti! Comprende que tienes todas las capacidades para ser una excelente mamá, pues de lo contrario no serías mamá!. Tu estás lista, y la gran tarea ahora es guiar a ese ser maravilloso a una vida llena de amor. 
2. Confía en ti y en tu hijo! Imagina que siembras una semilla, tu la riegas, la cuidas, le pones abono y confías! no estás cada día sacando la semilla para ver cómo va. Confiar es un acto de amor. 
3. Dale a tu hijo la información necesaria para que él mismo pueda cuidarse. Sin exceder, sin llenarlo de temor sino de confianza en si mismo. Seguro que tu no quieres que tu hijo sea inseguro ni temeroso, así que observarás el lenguaje y las emociones que le transmites. 
4. Conversa con tu hijo sobre los aprendizajes que tiene. De esta forma podrá darle validez a sus experiencias y aprenderá mejor. 
5. Revisa tus emociones, tus experiencias, tus heridas de infancia aún sin sanar, tu necesidad de controlar. Si tu sanas tu vida, la vida de tus hijos será mucho más libre, feliz y amorosa. 
6. Mantente atenta a la culpa! Si por algún motivo algo les sucede, no te culpes! La culpa es manipulación y auto-tortura, no te sirve de nada si no aprendes y corriges. 
7. Disfruta este momento presente en alegría, tus hijos van a crecer rápidamente y luego no podrás devolver el tiempo para volver a vivir lo mismo. Disfruta este momento!
8. Permítete aprender también de tus hijos, ellos son grandes maestros en cuerpos pequeños. Toma el tiempo necesario para escucharlos, observarlos, amarlos y aprender grandes lecciones de vida que te sorprenderán. 
Finalmente, recuerda que mientras vives en el miedo, te pierdes de vivir en el presente, pues el miedo es pasado y futuro, mientras que el amor es presente, es ahora, es disfrute, es alegría. No invites más a quien no quieres que entre y se quede en tu casa, invita al amor en cada paso, a cada instante, porque ser mamá es un acto ante todo de AMOR!

Un abrazo,

LUZ NERY CORTÉS G. 
Coordinadora Liceo Montessori Home&School
Terapeuta/Maestra reiki